A través de imágenes que transitan entre lo íntimo y lo surreal, Alfaro propone escenas cargadas de simbolismo, ironía y tensión. Sus obras confrontan al espectador con lo absurdo, lo bello y lo inquietante, revelando una narrativa visual que cuestiona lo cotidiano y desarma certezas, invitando a una observación más profunda y reflexiva.
Lejos de ofrecer respuestas cerradas, la exhibición abre un espacio para la interpretación personal. Cada obra funciona como un fragmento de un relato mayor, en el que el espectador es invitado a confrontarse con lo vulnerable, lo extraño y lo poético de la experiencia humana.



