

Alfredo Sinclair ha sido el colorista del arte de Panamá, desde su época de estudiante en Buenos Aires, donde maduró sus conocimientos. Hoy su obra es ejemplo de destreza cromática, capaz de impartir a una superficie pictórica la riqueza de un mosaico de mil variantes. Cada tono ofrece su propia luminosidad. Sus interrelaciones son las de un espectro propio que el artista inventa. Hay por igual transparencias y superposiciones de tonos que él domina. El artista, en la obra con que interviene en esta exposición, despliega su facultad de intenso colorista, pero la ciñe a un rigor ordenado y constructivo, en los planos con que divide la superficie.


La obra de Olga se sitúa en el territorio del expresionismo contemporáneo, donde la pintura se convierte en un espacio de exploración interior. A través de gestos amplios, contrastes cromáticos y composiciones dinámicas, Sinclair desarrolla una pintura que dialoga con lo consciente y lo subconsciente, transformando emociones, recuerdos e intuiciones en lenguaje visual. En sus lienzos, el color y la gestualidad generan una coreografía cromática que invita a una contemplación prolongada. Sus abstracciones no buscan describir, sino transmitir estados de ánimo y energías que trascienden las palabras, confirmando el papel del artista como canal de experiencias profundamente humanas.


La exposición permanece en sala hasta el 1 de abril. ¡No te la pierdas!




